Dicen que una mujer no es nadie sin su bolso pero te sorprendería saber que ya desde la Prehistoria, los cazadores usaban bolsos hechos con pieles de animales para portar los útiles de sílex.

En la Edad Media los bolsos servían para varias prendas, estaban hechos con la misma tela del vestido y se llevaban en la cintura. Posteriormente, en el siglo XIV los bolsos estaban hechos en cuero y se cerraban con un cordón que se ataba también a la cintura.

Tras la Revolución Francesa fue cuándo el bolso adquirió el componente de moda tal y cómo lo conocemos hoy en día y dejó de ser meramente un artilugio práctico. Se popularizaron los retículos o indispensables de diseño bordado dónde las mujeres guardaban el rouge, perfumes o sus abanicos.

En el siglo XIX se impusieron las cesterías cómo escaparate de moda y no fue hasta la primera década de los años XX dónde surgieron los diseñadores de moda masculinos. Hasta la fecha esta figura se había reducido a costureras femeninas que acudían a las casas de sus clientas a tomar medidas y a confeccionar trajes por encargo.

En los años 20 fueron los pouchettes (los primero sobres) y los clutches los que dominaron la elegancia de las altas clases. En los años 30 surgen los minaudiere que fueron pequeños sobres rígidos considerados cómo joyas que lucían las celebrities del momento. En esta época predominaron bolsos con formas extravagantes y materiales atrevidos cómo el plástico, la piel de cocodrilo o gamuza.

En los años 50 Cocco Chanel marcó un hito en la historia de este complemento con su 2/55, todavía hoy uno de los bolsos más vendidos. La posterior década de los 60 nos trajo el bolso para colgar al hombro que se convirtió en un icono de la época dejando a las mujeres con las manos libres.

En los años 70, la música disco dio lugar a bolsos de piel en colores fuertes y llamativos. Las marcas comienzan a imponerse: el logo y el precio importan. A su vez comienzan las copias baratas de las grandes firmas.

En los 80 las mujeres adquieren importancia en el mundo laboral y sus bolsos con ellas. Predominan los bolsos pequeños con cadenas o tiras de cuero para colgarlas y se ponen de moda los portafolios masculinos.

En los 90, el espiritualismo se impone y se llevan los bolsos sencillos y funcionales, alejados de las extravagancias de la épocas anteriores. La baguette de Fendi, el mejor amigo de Carrie Bradshaw en Sex and The City, fue el bolso por excelencia de esta época.

El siglo XXI nos devuelve los logos y las grandes marcas gracias a los populares bowling bags. Hoy en día existen bolsos para todos los gustos, para todas las ocasiones, de todos los materiales, de todos los precios y es difícil imaginar a una mujer sin su regimiento de bolsos.