El verano toca a su fin, lo resumo en intenso y lleno de trabajo. En el taller no se para de hacer y deshacer todo tipo de ornamentaciones para las prendas. Mientras escribo estas líneas tengo a Carlos cuaderno en mano y en su interior, mas de cuarenta diseños para nuestra próxima exposición de “couture”. Concretamos los modelos que verán la luz. Si bien no estoy autorizado a contar lo que vais a ver, si puedo deciros que hay una marcada influencia asiática en los modelos.

Así las cosas en breve comenzará la confección de las prendas que entrarán en simbiosis con nuestros bolsos en la exposición. Pero el diseñador no está conforme hay tejidos y adornos de los que no disponemos y por ello me voy a Egipto en su búsqueda. Ya en el avión repaso todas las anotaciones de mi libreta.

Son las 04:30 de la madrugada, llego al barco que me llevará de crucero desde Luxor hasta Aswan. Dispongo de una hora antes de partir, el calor extremo hace que tenga que salir al romper el alba. Una ducha rápida y un buen desayuno me recomponen. Cargo mi “SHOPINGBAG de ALAMARES” con mi cámara, libreta, dinero y una botella de agua. En esta ocasión he escogido este modelo por su ligereza y comodidad.

Durante los cuatro días de crucero disfruto de los templos y monumentos egipcios que hay en mi recorrido. La falta de turistas me permite admirar con detenimiento y fotografiar todo aquello que invade mis sentidos. De vez en cuando busco una pequeña sombra que me permita disfrutar de mi momento “un1kos” al contemplar estas maravillas. Por las noches visito diferentes Zocos, hago mis primeras compras que tacho de mi libreta. En la tienda de especias mas antigua de Aswan libro una batalla con su dueño, se ha enamorado de mi “SHOPINGBAG” y intenta un trueque. Finalmente y tras invitarme a un té con menta revisa el catálogo y quedamos en que a mi vuelta se pondrá en contacto conmigo para hacerse con varios de este modelo. Llamo a Carlos cada día y le narro mis peripecias.

No todo es comprar, también disfruto del viaje. Navego en Faluca hacia un poblado Nubio. Me baño en el Nilo, compro cachemir hecho en telar manual. A la vuelta me tumbo sobre el techo del barco, desde allí admiro las estrellas en un cielo completamente negro y en absoluto silencio.

El crucero ha terminado y vuelo hacia El Cairo. Me alojo en un hotel que me permite ver las pirámides desde la terraza de su restaurante. Disfruto de la vista del atardecer sobre estas mientras repaso el inventario de lo que ya tengo y lo que me falta. Reorganizo las visitas para poder aprovechar el tiempo al máximo.

En el Cairo visito el mercado de el Khan el Khalili y sus numerosas tiendas de antigüedades, piedras, textiles, marroquinería. Visito otros zocos y tiendas como: Omar Efendi (corte inglés egipcio), Le salon Vert, y cerca de Bab el Zwaila compró las jaimeyyas a muy buen precio. Mi bolso llama la atención y varias personas le dedican cumplidos, parece que el alamar simula motivos arabescos y esto les encanta. Me siento en el Fishawi, la Cafetería de los espejos, aquí disfruto de una Sisha acompañada de una bebida típica junto a mí guía. Hablamos un poco de todo y al poco tiempo otras personas se unen a nuestra conversación. El idioma ahora es el árabe pero me traduce lo que dicen así como también lo que yo digo a los demás.

Estoy ante las pirámides y la esfinge que las custodia, el conjunto es increíble. Decido montar en camello por el desierto que las rodea y así gozar de una vista panorámica un1ka. Acudo a diversas fábricas de alfombras y de algodón egipcio. Éste es el último tejido que buscaba, mi lista al fin está completa. Disfruto del espectáculo nocturno en las pirámides antes de volver a casa. Estoy tranquilo pues tengo no sólo lo que vine a buscar sino aún más.

     By Jean Galiana

P.D: Si viajas a Egipto no te conformes con visitar Abu Simbel de día, su espectáculo nocturno emociona e impresiona de verdad. Mi momento más mágico del viaje sin dudarlo fue allí, pero eso ya es otra historia.